Spilimbergo, Lino Enea

1896 - 1964

Biografía

Nació en Buenos Aires en 1896. 

Artista icónico de nuestro país, Spilimbergo es dueño de una estética inconfundible que lo entroniza entre los grandes emblemas de la plástica argentina. Spilimbergo se ocupa casi exclusivamente de la figura humana en un lenguaje naturalista, regido por el concepto de claridad formal y estructuración geométrica de las formas y el espacio. En ocasiones, llega a un alto grado de despojamiento y a un tono inquietante.

Luego de una primera formación industrial, ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes. Allí tiene como compañeros a Héctor Basaldúa, Aquiles Badi, Horacio Butler y Alfredo Bigatti, un conjunto de futuros artistas emparentados fuertemente con los nuevos lenguajes de la modernidad. A los pocos años comienza, con ininterrumpido tesón, a enviar obras a los salones nacionales y de esa forma, logra obtener cuantiosos premios que lo perfilan como un pintor con legitimada vigencia a lo largo de las décadas. En 1925, con el dinero obtenido en diversas adquisiciones, Spilimbergo emprende un viaje de perfeccionamiento a Europa, que se transformará en la bisagra clave de su carrera. Recorre el norte de Italia y al año siguiente llega a París. Allí, como varios jóvenes latinoamericanos, elige tomar clases con André Lhote, un prestigioso maestro francés cuyas lecciones son el pasaporte requerido para ingresar a los circuitos más respetados de circulación de novedades pictóricas.

Junto a sus antiguos compañeros y a Antonio Berni, conforman el denominado “grupo de París”, un aglutinamiento de argentinos en torno a un denominador estilístico común, que es la conciliación de la tradición renacentista con el espíritu del arte moderno, en el contexto de lo que los especialistas llamaron “el retorno al orden”. Al volver a Argentina, en 1928, exhibe sus primeros retratos de grandes ojos, como el que elegimos exhibir este mes. Estos trabajos de miradas introspectivas los continuará durante todo su itinerario vital, y están inicialmente inspirados en su esposa Germaine.

Su impronta política se manifiesta en 1933, cuando junto a algunos colegas funda el Sindicato de Artistas Plásticos. Ese mismo año participa con Juan Carlos Castagnino y  Antonio Berni en la realización del mural conocido como Ejercicio plástico, encabezado por el mexicano David Alfaro Siqueiros en la quinta Los Granados de Natalio Botana. Con ese mismo grupo se encarga de decorar la cúpula de las Galerías Pacífico, trabajo que actualmente es apreciado por la mayoría de los turistas que visitan nuestra ciudad.

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