Descripción
En la colección de Benito Quinquela Martín se reservó un generoso espacio a ciertas expresiones de las minorías artísticas que no encontraban fácilmente legitimación a en los salones oficiales, con la convicción de que aportaban valor a los procesos de construcción de identidad y de que merecían ser consagradas. Así es que buena parte de las obras del museo refieren al horizonte de época en que fueron adquiridas, ligado a los intereses americanistas de una nación que asumía su pertenencia a un territorio mayor. Artistas como Elba Villafañe reflexionaron sobre este legado que hunde nuestras raíces en las comunidades originarias e investigaron la cosmovisión andina, primero a través del noroeste argentino y luego ingresando directamente al corazón mismo del mundo incaico, en el altiplano peruano-boliviano. El Cristo de los Milagros es una de las tantas obras de este patrimonio donde puede apreciarse el fervor de los fieles durante una procesión religiosa, específicamente una peregrinación de culto al llamado “Señor de los Milagros”, que una representación morena de Jesús crucificado originada por la comunidad angoleña en Pachacamilla, Perú.
Quinquela adhirió profundamente a este compromiso moral de rescatar tradiciones y costumbres que empezaron a hacerse notar en motivos de nativistas o indigenistas como los de esta pintura, abriendo las puertas del museo a una mirada nostálgica y revalorizadora del paisaje nacional, de sus habitantes autóctonos, de sus ritos y creencias. De esta manera, los artistas fueron dando forma a una iconografía representativa de la diversidad cultural nacional, que quedó testimoniada en un vasto mosaico cuya lectura en conjunto alienta la percepción de la argentinidad como un todo integrado en sus diferencias.