Descripción
Desde mediados del siglo XIX, se instaló alrededor de la Vuelta de Rocha una gran masa inmigratoria de composición variada, con mayoría de italianos, que entre sindicatos y asociaciones de socorros mutuos, produjo fuertes fundamentos para su identidad colectiva. Esto los ha llevado a autodefinirse como “República Independiente de La Boca”, y es que en algún punto ya legendario de fines del siglo XIX, un grupo de vecinos inició un movimiento de carácter político-electoral para reclamar su autonomía administrativa y desembocar en su mítica independencia. Así es que La Boca tiene su propio presidente y desde los orígenes de esta idea bohemia, emula un tipo de gobierno, que hoy viene atravesando su tercera era, como si de un Estado se tratara.
Más allá de los mitos y realidades, es innegable que la impronta del barrio se volvió inconfundible tanto para los pobladores locales como para los visitantes extranjeros, y se transformó en un referente ineludible de la cultura porteña toda, capaz de aunar en un breve territorio la presencia histórica de destacadas personalidades del arte. Uno de los tantos pintores que retrató la apariencia típica del barrio es José Rosso, quien nos acerca a un rincón nostálgico: un alto en el trabajo, entre conventillos de colores y barcazas de madera.