Descripción
Teatro, danza, música, artes plásticas, vestuario, escenografía y maquillaje, se combinan en el fenómeno interdisciplinario del carnaval, tomando a las calles como escenario, y a todo participante como actor y espectador a la vez.
Si ingresamos a contemplar el cuadro desde su tercio superior, podemos identificar rápidamente el vibrante centro de Buenos Aires, que resplandece desde las ventanas iluminadas de aquellos edificios de arquitectura francesa que pueblan las avenidas de mayor circulación. Una atmósfera dorada baña con su brillo la totalidad de la escena, cuyo centro geométrico está ocupado por un elegante carromato adornado con la bandera argentina. El mismo circula por un sendero limitado por vallas, sobre las que se posa una multitud abarrotada que agita sus brazos y sus pañuelos, intentando capturar visualmente algún fragmento del desfile. Al otro lado de la calle, un grupo de entusiastas del evento luce sus máscaras y sus sombreros, abriendo paso a la percusión y los instrumentos de viento, que enarbolan el avance de la columna festiva.
Sirviéndose de una pincelada escurridiza y móvil, el pintor recorre la superficie de la obra intentando plasmar el movimiento de las personas, la intensidad de la música y el fragor del baile, dando cuenta de una alegría urbana que es característica del espacio público de las ciudades latinoamericanas de mediados de siglo XX. Borsa desdibuja paulatinamente los contornos de las figuras y descentra los detalles de los individuos a medida que se va alejando del primer plano, en pos de generar un clima de unidad y de verbena colectiva.