obra

Miguel Diomede

Pensativa

1934

Descripción

Todo aquel que conoció a Miguel Diomede puede dar fe de la parquedad de su carácter. Se describe a un hombre severo, un tanto reticente a la comunicación, y sobre todo, solitario. Alentaba su comportamiento frente a la vida un espíritu casi monacal, que aplicado a su trabajo, se traducía en un ensimismamiento cercano a la obsesión. El correr de los años subrayó su eterna paciencia ante la elaboración de sus obras, de las que le costaba horrores desprenderse. ¿Habrá fantaseado Diomede con la idea de deshacer sus cuadros por la noche, como la mítica Penélope destejía su sudario? ¿Qué ilusión lo mantenía tan expectante como para desobjetivar la imagen, a punto tal de hacerle perder su cualidad física y convertirla en realidad fantasmal?

 

En un artículo publicado en la revista Horizontes (nº 6, 1979), quien fuera primero su alumna y luego su mujer, Renzina Valle, relató la metodología que Diomede adoptó para producir su obra, una obra en constante apertura y conscientemente inconclusa. Los primeros ordenamientos de la composición los trazaba con carbonilla, a modo de boceto preliminar, sobre papeles que le guardaba el almacenero del barrio, pero cuando se trataba de sus pinturas, solía preferir la ejecución alla prima, que iba cobrando consistencia palpable a muy baja velocidad. Recubría los soportes rígidos con caseína y les adhería luego el género, para evitar el rebote sobre el textil y evocar la sensación de pintura sobre muro. Dentro de un mismo cuadro, utilizaba idéntica marca de pigmentos y recambiaba frecuentemente los pinceles, aunque no excedía las dos horas por día en el trabajo de cada pieza. Al trabajar exclusivamente en un entorno de luz de día y no artificial, podía abarcar hasta tres obras diarias. De mirada implacable, era capaz de demorar la decisión de una corrección con tal de no llegar a firmar la pieza y entregarla a la venta. A partir de la década de 1960 llegó a deshacer literalmente sus fondos raspándolos con hojas de afeitar, según lo que le dictara la observación de las variantes de la luz de un día para el otro, o de una estación para la otra. 

Extracto del catálogo de la exposición antológica Miguel Diomede. Desmaterializar al pintura

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