Zogbé, Bibí
1890 - 1975
Biografía
Nacida en 1890 en El Líbano pero radicada en Argentina desde 1907, Bibí Zogbé parece ser una figura definida por el fenómeno de la diáspora, que fluctúa con soltura entre comunidades tan distantes como las de Beirut y Buenos Aires, pero que con la misma comodidad navega entre París y Dakar a la hora de producir y difundir su obra. Una mujer verdaderamente libre, que en la década de 1930 eligió el difícil camino de la autonomía y se abrió paso a través de un innovador compromiso con la imagen moderna. Porque sus Flores en verano no se rigen por las normas clásicas de la naturaleza muerta, sino que cubren absolutamente la tela con la ligereza de una celosía árabe, como si en vez de una pintura se tratara de un tablero calado que descubre un fragmento de intimidad a través de una ventana. Haciendo uso de una pincelada ágil pero sin materia evidente, Bibí respira y es iluminada pero no es vista completamente. Para terminar de conocerla es que producimos esta exposición, porque resulta imperioso dejar de referirse a ella como a una simple “pintora de flores”.
En su ya mítico atelier del desaparecido pasaje Seaver, los domingos porteños rebozaban de poesía y música, allí donde se entablaban y fortalecían lazos entre los miembros de la élite intelectual de mitad de siglo XX. La pintora se obsesionaba con su trabajo, y afecta a realizar numerosas variantes de una misma composición, la imaginamos sumergida en el ritmo impuesto por cada motivo. Falleció en 1975 en Mar del Plata, tras padecer una afección en los pulmones, presuntamente provocada por el alto contenido de plomo de la pintura blanca. Pero este año recupera con fuerza su accionar, a través de su incorporación en la Bienal de Venecia y de la realización de esta muestra antológica que homenajea su intensa amistad con Benito Quinquela Martín.
Extracto del texto curatorial de la exposición antológica Colores del alma. El legado de Bibí Zogbé