obra

Guillermo Martínez Solimán

Alrededores de Ushuaia

c.1952

Descripción

En esta obra, el artista nos invita a contemplar un paisaje en las inmediaciones de la ciudad capital de Tierra del Fuego. En la representación se pueden apreciar los Andes Fueguinos que enmarcan esta vista de la inmensidad, constituyendo ese paisaje “sublime”, concepto kantiano que emplearon los artistas románticos del S XIX en Europa para describir aquellos paisajes que al contemplarlos resultan inconmensurables para el ser humano.

Martinez Solimán, compone esta escena a partir de gruesos empastes y una paleta de colores acotada a tonos tierra, azules y verdes para dar cuenta de la superficie del terreno, la escasa vegetación presente y el clima de esta zona. La luz acentúa algunos sectores de la composición para construir el espacio en profundidad, permitiendo así diferenciar cuatro posibles planos, atravesados por un camino, sugerido a partir de un trazo de color negro en forma de zig zag, que se fuga hacia el horizonte, al pie de parte del cordón montañoso.

Cabe destacar que esta pintura en gran escala permite caracterizar este paisaje patagónico como un escenario que se muestra solitario, apacible pero a la vez misterioso.

En 1952, Guillermo Martinez Solimán envió esta obra al Salón Nacional de Artes Visuales, donde obtuvo el “Premio Benito Quinquela Martín”, un reconocimiento que el artista boquense financió con el objetivo de impulsar a los artistas argentinos y otorgarles un lugar destacado en la propia colección del Museo que él fundó en 1938, dado que la producción ganadora pasaba a formar parte de dicho patrimonio.

Asimismo, previo a esta adquisición, la colección cuenta con dos producciones más del mismo artista: Tarde de Verano (óleo sobre tela, s/d) y Después del temporal (carbonilla sobre papel).

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