obra

Rodolfo Cascales

Terminó el carnaval

1956

Descripción

Los carnavales, constituidos en verdaderos espectáculos de sociabilidad que conforman el patrimonio inmaterial de la región, convocan a todos los habitantes sin distinciones, quienes se desempeñan al mismo tiempo como artistas y como personajes dramáticos. La celebración del carnaval y sus instancias ficcionales brindan escenarios privilegiados para teatralizar los más conflictivos dilemas de la comunidad. En la zona andina, los carnavales son una expresión cabal del sincretismo cultural que fusiona el pasado colonial con las raíces originarias, pues esta fiesta alegre y abigarrada integra elementos paganos y cristianos. Concluye en la Cuaresma, 40 días antes de Semana Santa, y coincide con el ciclo agrícola, la cosecha y recolección de los frutos de la siembra de agosto. Todavía hoy, el propio mestizaje de creencias, símbolos y prácticas, es la arena donde los cuerpos carnavalean durante nueve días y ocho noches buscando otros espacios de existencia y de renacimiento, de resistencia cultural.

 

Introducido por los conquistadores españoles, el carnaval se fusionó con rituales indígenas destinados a celebrar la fecundidad de la tierra y a honrar a la Pachamama por los bienes recibidos. El festejo se inicia con el desentierro del diablo, representado por un muñeco de trapo que fue enterrado en el final del último carnaval. Los deseos reprimidos se liberan y durante el festejo se permite embriagarse sin recato. La escena evocada por Cascales es la del "Domingo de Tentación", cuando el carnaval finaliza y se procede nuevamente al entierro del diablo en un hoyo que representa la boca de la Pachamama, junto a cigarrillos, coca, serpentinas y chicha. 

collective access / bibliohack