Descripción
La Boca del Riachuelo fue el puerto natural de Buenos Aires desde mediados del siglo XIX. Su creciente actividad, con la instalación de gran cantidad de astilleros, talleres navales y depósitos industriales, junto a la llegada de inmensas oleadas de inmigrantes, impusieron al barrio una gran transformación.
La avenida Pedro de Mendoza, cuyo nombre hace honor al primer fundador de la ciudad de Buenos Aires, bordea serpenteante la llamada Vuelta de Rocha, que funciona como el centro neurálgico del barrio. En la intersección de esta arteria con la calle Dr. Del Valle Iberlucea se encuentra una porción de tierra triangular, conocida como la Plazoleta de los Suspiros, en alusión al lugar donde acudían los genoveses para recibir noticias de aquellos familiares que habían salido a navegar. Antonio Bucich, célebre historiador de la zona, señaló que la presencia de los habitantes en la plazoleta se acompañaba con suspiros de dolor, resignación o tristeza antes determinadas noticias. Otra de las historias que se tejió en torno a su nombre tiene que ver con los marineros que se sentaban allí hasta altas horas de la noche, recordando sus andanzas y suspirando por aquellos buenos momentos.
Pero más allá de esto, la plazoleta fue inaugurada por iniciativa de los hermanos Aníbal y Arturo Cárrega para conmemorar el sitio donde el almirante Guillermo Brown instaló la maestranza "Arsenal del Riachuelo", donde los carpinteros de la ribera repararon los buques de la primera escuadra argentina que luchó por la independencia y luego contra el imperio del Brasil. Por eso se erigió allí mismo el busto dedicado a esta figura ineludible de nuestra historia, esculpido por Julio Vergottini. Además, la plazoleta tiene en el centro un mástil que perteneció al buque de transporte "Chaco".