obra

Antonio Berni

El niño y su moneda

1951

Descripción

Durante su carrera artística, Antonio Berni se interesó por retratar a aquellos invisibilizados, las personas marginadas por la sociedad, esas alejadas de “las luces del centro”. Desde este punto de vista es que se enmarca la presente obra. Este niño con su moneda pareciera anunciar, proféticamente, al protagonista de una famosa serie de retratos del personaje Juanito Laguna.

La pintura, fechada en 1951, antecede casi en una década a los trabajos que Berni dedica a Juanito, ese niño que vive en las villas de emergencia de Buenos Aires -pero que podría extrapolarse a América Latina toda- hacia mediados de la década del 50. Es por esto que es posible afirmar que este niño es un boceto preliminar del Juanito que supo constituirse como un símbolo visual de las infancias que, en un contexto de desigualdad socioeconómica, despliegan su poder de agencia para seguir jugando, soñando, aprendiendo, y son estos momentos los que elige el artista para hacerlas ver.

Este niño, con su rostro sereno que denota cansancio y hasta un poco de hastío, pierde su mirada a lo lejos, mientras en su mano derecha sostiene una moneda. Su vestimenta raída y gastada da cuenta de la clase social a la que pertenece y así, arribamos a la idea de que esa moneda la obtuvo por su trabajo o por pedir limosna. Aún no asistimos a ese momento de juego que Berni retratará más adelante con Juanito. En este caso, se trata de una pausa que nos invita a pensar: ¿qué hará ese chico con esa moneda? Y, frente a esta pregunta, es interesante traer las palabras del mismo artista, quien, en entrevistas televisivas y radiales, al preguntarle por su insistencia en las temáticas de la infancia, él afirmaba “no es lo mismo un niño pobre que un pobre niño”. Alentados por esa frase de Berni, podríamos imaginar que ese niño comprará algo rico para compartir con sus hermanos o que se sentirá orgulloso por ayudar a su madre, entendiendo así que su pobreza no lo identifica como un pobre niño.

Cabe destacar que, en la década de 1930, al ritmo de los vertiginosos hechos que atravesaba nuestro país, el artista delineó un estilo llamado “Nuevo Realismo” para dar lugar a las representaciones de una realidad que, como él mismo decía, “rompía los ojos”. Lejos de cerrarlos, Berni se mantuvo atento y construyó un manifiesto visual desde una postura ideológica que buscaba denunciar las injusticias, entendiendo que esta era la única forma de habitar (artística y políticamente) el mundo.

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