Descripción
Crepúsculo es una de las obras más singulares de Quinquela. Varios motivos condujeron a esta importante valoración. Se trata de la pintura más antigua del autor en esta colección, pues su confección data de 1922. Figuró en los archivos del museo bajo diferentes títulos, como Atardecer en un astillero de La Boca y Buque en el astillero. Actualmente se exhibe con el nombre Crepúsculo porque así consta en la donación de la obra a la institución, efectuada por el artista en 1936. Pero sin dudas, la pintura se hizo célebre por quien quiso convertirse en su dueño en 1929: Benito Mussolini. En ocasión de su exhibición en el Palazzo delle Esposizioni de Italia, el “duce” se encontró cautivado por la obra de Quinquela, declarando: “Lei é il mio pittore” (Él es mi pintor). Fue entonces que el Jefe de Gobierno de Roma (cargo que ocupaba en ese momento el posterior dictador fascista) ofreció un cheque en blanco a Quinquela para que lo completara con la cifra que imaginara y así poder apropiarse de Crepúsculo, pero el artista lo rechazó abiertamente por cuestiones patrióticas, incluso renunciando a la posibilidad de hacerse de una inmensa fortuna. De esta manera, el pintor que fue calificado por Mussolini como el más grande de la vida moderna, regresó a Buenos Aires con Crepúsculo bajo el brazo, que además era su obra favorita.