Descripción
Fortunato Lacámera conoce a Quinquela Martín en las lecciones vespertinas que Alfredo Lazzari dicta en la Sociedad Unión de la Boca alrededor de 1907. Comienza así su formación artística, al tiempo que trabaja como pintor de brocha gorda y decorador de interiores, pero paulatinamente va gestando su visión del barrio a través de las ventanas abiertas de sus cuadros. Contrario a la mayoría de sus colegas, que ofrecen sus interpretaciones de La Boca a la vera del Riachuelo, Lacámera elige permanecer en su taller y observar desde adentro ese universo portuario.