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obra

Fortunato Lacámera

Rincón espiritual

c.1946

Descripción

Hijo de inmigrantes genoveses, vivió y nutrió su pintura en los avatares de este barrio, que lo llevaron a intercalar el rudo oficio de pintor de brocha gorda con la delicada profesión de artista. En su juventud, compartió la misma casa que sirvió de taller a Victorica y a Quinquela Martín, en la avenida Pedro de Mendoza 2087. Si bien sus obras son célebres por sus ventanales abiertos al paisaje de la ribera, su evolución espiritual lo transformó en un pintor intimista muy afecto a las naturalezas muertas.

Pero los bodegones de Lacámera tienen unas muy particulares características: se trata de interiores caseros y despojados, con escasos elementos y una sobriedad aplastante. Gamas bajas -ocres, verdes, rojos, grises- trabajadas con pincelada oculta producen una sensación de quietud y sosiego, compensando con su atmósfera lírica la solidez y el equilibrio riguroso de una composición que hunde sus raíces en la metafísica italiana. El impacto de la luz corona estas escenas depuradas, y termina de construir sus parámetros espaciales, de modo que solo se adivina silencio. 

Además de constituirse en constructor de una estética inolvidable, Lacámera también cultiva una línea de acción concreta con la creación de la Asociación Gente de Artes y Letras “Impulso”, en la calle Lamadrid 355, junto a otros pintores y escritores amigos. Vinculada con la tradición asociacionista del barrio y con las ideas anarquistas que propugnaban la difusión popular del arte, esta agrupación tenía como motor la voluntad solidaria de unión de los artistas, para impartir clases gratuitas de dibujo, pintura y artes decorativas.

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