Descripción
En reiteradas oportunidades, Quinquela ha afirmado ser un intérprete de la realidad y no un copista. Estaba convencido de que el arte no tiene como función imitar servilmente la naturaleza visible, por lo cual decidió considerar a los estímulos externos solamente como disparadores de su trabajo, dando rienda suelta a muy particulares escenas donde “lo real” se entremezcla con “lo imaginario”. De esta manera, el pintor que se popularizó por sus muy reconocibles imágenes del oficio portuario, se embarcó también en la búsqueda de situaciones extrañas pero luminosas.
En relación a la composición de Imágenes en el crepúsculo, se conserva un conjunto de dibujos que Quinquela realizara a modo de estudio, los cuales refieren a su tendencia a observar detenidamente las nubes y encontrar en sus brumosos límites la silueta de alguna figura lejana. En ellos, el tratamiento del cielo linda con el universo de lo onírico, sobre todo cuando los rayos de luz de las primeras horas de la mañana se abren paso entre la bruma.