Descripción
El par de aguafuertes Puente viejo y Puente nuevo abordan parte de la historia del Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, tendido sobre el Riachuelo entre el barrio de La Boca y la Isla Maciel. Es un Monumento Histórico Nacional y uno de los últimos ocho puentes transbordadores todavía en pie en el mundo, así como el único en el continente americano. Fue construido por la empresa Ferrocarril del Sud en 1914 y es considerado un ícono de la ingeniería de la época, además de ser señalado como uno de los paisajes más emblemáticos de Buenos Aires.
La inmensa escala de este proyecto respondía a la idea de crear un canal industrial mediante una serie de obras de dragado y canalización para modificar el curso natural del río, plagado de meandros, y reemplazarlo por un curso rectificado. El objetivo era facilitar la navegación de grandes embarcaciones, con el fin de impulsar el aprovechamiento de las márgenes del río como un sector de puerto de ultramar, extendiendo la zona de operaciones más allá de la desembocadura.
Mediante su barquilla colgante, este puente llegó a transportar hasta 17.000 trabajadores por día, que hacían el cruce entre ambas orillas, para ir y venir entre la infinidad de fábricas, astilleros y comercios ubicados en sus alrededores. Pero en 1940, con la inauguración del nuevo puente, y progresivamente en la década de 1960, con el cierre progresivo del puerto, dejó de funcionar. En 1993 estuvo a punto de ser desguazado y vendido como chatarra, pero fue salvado por una campaña llevada adelante por asociaciones vecinales.
El día 1º de junio de 1995, el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró "Sitio de Interés Cultural", mediante la Ordenanza 49.220, evitándose así su desmantelamiento. Las mencionadas estampas ilustran, con la maestría que Quinquela conquistó en la disciplina del grabado, el momento de transición en el que el nuevo puente se abre paso, con multitud de trabajadores que participan en su construcción, bautizando al coloso como el “viejo puente”.