Descripción
La omnipresente tensión entre pasado y porvenir se nos presenta en Los dos amigos, óleo de Quinquela Martín, perteneciente a su serie “Cementerio de barcos”.
Ubicadas en los primeros planos, las ruinas de dos embarcaciones parecen sostener un amistoso y eterno encuentro. El denso empaste característico de Quinquela modela las formas acentuando la representación de sus respectivos volúmenes. Una amplia gama de matices fríos y oscuros, predominantemente verdosos, destaca a estos despojos sobre un fondo cromáticamente opuesto, resuelto en claros tonos rojo anaranjados.
El violento contraste plástico enfatiza la distancia simbólica existente entre los elementos de la composición, porque en ese fondo fulgurante emerge la potente imagen de una ciudad plena de actividad fabril, análoga a aquellas que por milagro del progreso “el desierto levantaba de sí mismo”.
Las ruinas de los barcos asisten al triunfo del futuro. Pero no es doliente, sino plácido y digno el ánimo que sobrevuela esta obra. A diferencia de Obligado, lo que Quinquela nos cuenta aquí no es un duelo a muerte, sino el inevitable devenir de toda existencia. El pasado se extingue, no sin melancolía, pero es simiente del futuro.
Esa fue la sabia y esperanzada concepción que impregnó todas las iniciativasartísticas y filantrópicas de nuestro artista, auténtico héroe boquense de la modernidad, cuyo canto a la innovación y al progreso mantiene su vigencia porque supo nutrirse de su historia y sus raíces.
Extracto del catálogo de la exposición Quinquela y la máquina. El espíritu de la modernidad