Descripción
En esta obra, Quinquela se detiene a mostrarnos una tranquila escena cotidiana, donde obreros portuarios, o quizá personas sin hogar, se congregan en torno a una hoguera improvisada en medio de la oscura penumbra que marca el fin de la jornada. La paleta de colores se reduce a unos pocos tonos cálidos, que conforman el centro ígneo y contrastan con la frialdad del agua y el cielo. Las espaldas de los personajes se encorvan, no ya por cargar pesadas bolsas de material, sino por sentir los músculos ateridos ante el cruel clima. El humo se eleva desde el centro geométrico del cuadro y escapa por el borde superior, llevando consigo la pesadumbre a la vez que las ilusiones de nuestros protagonistas.