obra

Benito Quinquela Martín

Una limosna

c.1940

Descripción

La presencia de las problemáticas sociales cotidianas es permanente en la obra de Quinquela, en tanto el artista pretende llamar la atención sobre contextos desfavorecidos mediante la visibilidad que puede darle el arte. Esta idea coincide con la concepción que Quinquela tenía de sí mismo: un verdadero obrero del arte, lo que significa que veía su oficio como un trabajo socialmente útil y con una finalidad extraestética bien definida, que es la de constituirse en instrumento de lucha y transformación del entorno.

En su serie de aguafuertes, Quinquela produce un corpus de obra muy relacionado con las capas más populares de la sociedad. El procedimiento del grabado, por ser eminentemente artesanal, ya se relaciona con esta preocupación, y es conocido por Quinquela durante su amistad con Guillermo Facio Hebequer, integrante del grupo Artistas del Pueblo, de extracto proletario y con una fuerte intención de reivindicar los derechos de los trabajadores desde la producción de imágenes contestatarias.

La mirada del espectador ingresa en la imagen a travésdel ojo en perfil completo de un primer personaje, que nos dirige casi sin interrupciones hacia el hecho central.El protagonista, en tres cuartos de perfil, mira fijamente a su benefactor, mientras que es observado por dos de sus acompañantes. Otro de los personajes deja caer sus párpados, preso de la desesperanza.La mano fortachona que recibe la moneda es el punto focal de la escena, y de la fuerza centrífuga de sus dedos se desprenden las tensiones de la imagen.

Las figuras están notoriamente recortadas del telón de fondo obligado, que es el puerto de La Boca.En su horizonte se delinean fábricas con chimeneas humeantes que denotan abundantes fuentes de trabajo y un futuro promisorio de progreso, crecimiento y actividad económica pujante. Pero este panorama de florecimiento parece no haber alcanzado a los personajes en cuestión, o más aún, es justamente esa situación la que los ha desplazado.

Los ejes predominantes de la composición son los ortogonales que condensan la acción fundamental, esto es, el torso del mendigo que se yergue verticalmente, y la mano anónima que entra en escena horizontalmente para ejercer la ayuda.Las dos manos están resueltas en perspectiva jerárquica, es decir, exageradas en su tamaño para subrayar la importancia del gesto de caridad.

El grupo de personajes del primer plano está descripto con mayor detalle que las figuras accesorias de unos cuantos obreros trabajando a lo lejos.Rostros anchos, toscos y de proporciones acortadas destacan por su expresión triste, sus cabellos enmarañados y sus gruesos abrigos.Su volumetría está conseguida por los matices, algunas veces sutiles y otras, más directos, de luz y oscuridad, lo que también da sensación de profundidad a la escena.Este recurso espacial también está sugerido por la superposición de planos y los gradientes de tamaño, sobre todo en el abrupto cambio de escala de las figuras secundarias con respecto a las principales.

Quinquela consigue un equilibrio dinámico gracias a la distribución de tres figuras a cada lado, unas apeñuscadas en una esquina y las otras más separadas, sobre las cualesla luz se reparte de manera homogénea. La textura visual está marcada por el entrecruzamiento de finas líneas que conforman la imagen, cuya trama se hace densa en algunas zonas y más liviana, en otras.

Extracto del catálogo de la exposición Quinquela y la máquina. El espíritu de la modernidad

collective access / bibliohack